Discurso en Barcelona: Pacto por la Paz y la Defensa del Buen Vivir

Actualizado: 31 ene






Pacto por la Paz y la Defensa del Buen Vivir Lanzamiento del Pacto Histórico Internacional

Por: Karmen Ramírez Boscán

Candidata del Pacto Histórico por la Colombia Humana a la Curul Internacional


Aliikaa → Buenas Tardes, muchas gracias por permitirme estar aquí presente con ustedes en este espacio maravilloso de Barcelona, una ciudad que en el pasado fue epicentro de épicas jornadas libertarias. Es un honor poder compartir aquí en su compañía, este histórico momento.


Mi nombre es Karmen Ramírez Boscán, soy candidata de la Colombia Humana para la circunscripción internacional a la Cámara de Representantes del Congreso de la República de mi país. Mi propósito es representar dignamente a esas personas colombianas que decidieron, ya sea por voluntad propia o porque se vieron forzadas a migrar en busca de nuevos horizontes o simplemente para poner a salvo sus vidas.


Permítanme hacer una acotación sobre mí y el territorio de donde vengo. Soy una mujer del pueblo indígena Wayúu, del clan o Eiruku Epinayuu. Nuestro territorio existía mucho antes de que aparecieran los actuales Estados nacionales de Colombia y Venezuela y de que fuera artificiosamente dividido por fronteras internacionales. Ahora se refieren a nosotros como un pueblo transfronterizo por abarcar territorios de varios países. Tradicionalmente, entre otras cosas, mi gente itineraba estacionalmente desde los lugares en los que se intensificaba la sequía, hacia sitios en los que se podía tener acceso al agua. Se iban a visitar a los abuelos Ranchería, el río más caudaloso de la árida Wajira, y a sus afluentes, para luego regresar a sus asentamientos permanentes, a sus rancherías, a sus enramadas, para honrar a los espíritus de los muertos, a la tierra, a la palabra, a la tradición. Mi pueblo Wayúu, como ya se ha aludido, es un pueblo con una amplia movilidad geográfica, que cruza permanentemente las fronteras estatales, lo cual le ha permitido estar en contacto desde tiempos centenarios con la diversidad étnica y cultural. Así es que en mi sangre llevo la imperiosa necesidad de moverme por el mundo.


Mejorar las condiciones de vida ha sido desde siempre una necesidad humana. En wayuunaiki llamamos a esta necesidad humana Anaas o Anakuaipa, en pueblos originarios andinos le llaman Sumak kawsay o Suma Qamaña, que no es otra cosa más que el Buen Vivir o el Vivir Bien, el procurar el reconocimiento de la otredad, de la persona que pertenece a un colectivo, que está inserto en un territorio razón por la cual se establecen relaciones de armonía y paz con todo lo que le rodea, incluída la tierra, el agua, las piedras, las montañas, las dunas...


Desde esta candidatura internacional de la Colombia Humana queremos presentar nuestra propuesta para desempeñar esta importante tarea, una apuesta de transformación profunda, un pacto por la paz y la defensa del Buen Vivir. Como es obvio, nuestro punto de partida tiene como epicentro las dinámicas de la migración, porque desde Alaska hasta la Tierra del Fuego y desde Ponta do Seixas en Paraíba, Brasil, hasta Rapanui, tenemos derecho a la libre movilidad y circulación y en ese sentido nadie es irregular, nadie es ilegal, aquí todos somos habitantes del universo, hijos e hijas de esta Tierra hembra que nos pertenece y a la que inexorablemente pertenecemos.


Ciertamente, es necesaria una profunda transformación de las políticas migratorias, ya que afectan a más de seis millones de colombianas y colombianos que por múltiples circunstancias están fuera del país: estudiantes que buscan cualificarse profesionalmente; gente que, motivada por las pulsiones del amor, se aventura a cruzar océanos y a llegar a remotos lugares; personas que huyen de la vorágine de violencia que les ha arrebatado todo; personas perseguidas por un Estado narco-paramilitar que buscan evadir una muerte segura; indocumentados, todas estas manifestaciones de la migración merecen una justa representación. No es justo que una población numéricamente significativa que pese a estar en el extranjero, continúa aportándole económicamente al país, hoy en día no cuente con una adecuada representación en el Congreso de la República y siga siendo sistemáticamente ninguneada en las políticas públicas del Estado.


El espectro de las dinámicas de la migración es diverso y desafiante. Es un proceso que se ve influenciado por varios factores como el país al que se emigra –puesto que no es lo mismo emigrar a un país del sur como Argentina o Chile o al vecino Ecuador que a un país como Estados Unidos, Suiza o Australia–; tampoco es lo mismo ser hombre o ser mujer ya que hay impactos diferenciados que claramente conspiran contra las mujeres; ni tampoco es lo mismo cuando se es jóven o se es viejo; y ni se diga si se pertenece a un grupo poblacional racializado. Igualmente inciden otros factores como el tener los papeles en regla, el idioma que se habla en el país receptor; los cambios climáticos estacionales, etcétera. Muchas de estas personas que salen de Colombia, se sienten sin representación política en los países a los que emigran y es precisamente por esta razón por la que quiero representarles.


La curul que yo ocuparé estará en disposición permanente de las necesidades de la colombianidad en el exterior y debe, en consecuencia, estar en contacto directo con esta población, retransmitiendo en el escenario legislativo y político las necesidades particulares que se deben abordar. En esa dirección debe recordársele a la gente que sus derechos civiles y políticos nunca deben ser negados ni desconocidos y siempre deben ser garantizados, independientemente del país en el que se encuentren y su situación migratoria.


Por ejemplo, se hace necesario trabajar en la gestión desde los más altos niveles, de congreso a congreso, los acuerdos internacionales en el tema migratorio con los gobiernos en donde haya más población colombiana, para procurar la regularización de personas indocumentadas. La colombianidad indocumentada debe saber que no han perdido sus derechos civiles y políticos aún cuando no tengan un permiso de residencia en el país en el que viven, ya que donde quiera que se encuentren, deben saber que pueden votar para mejorar las condiciones de nuestro país, de sus familias que siguen allá y las suyas propias.


Nuestro Pacto por la paz y la defensa del Buen Vivir le apuesta a la implementación del Acuerdo de Paz y la insistencia en la vía del diálogo y la negociación para poner fin definitivamente al conflicto armado interno que aún persiste en el país.


En la actualidad no hay garantías plenas para el acceso a la verdad que deben contar los máximos responsables de crímenes en el conflicto armado colombiano. En ese sentido se hace necesario implementar nuevas estrategias a través de los países garantes así como de los organismos internacionales para que mediante corredores humanitarios internacionales se garantice el acceso a la verdad. Esto fundamentado es lo que dispone el Acuerdo de Paz y la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras, concebida en el marco de la justicia restaurativa.


Yo vivo hace once años en Suiza, en la ciudad de Berna, donde se encuentra el Acuerdo de Paz de Colombia protegido por el Consejo Federal Suizo y como Representante a la Cámara por la curul internacional, me comprometo firmemente a reivindicar la calidad del acuerdo especial, particularmente lo que tiene que ver con la reparación de las víctimas en el exterior ya que en la actualidad los exiliados no tienen mecanismos adecuados que garanticen su acceso a la reparación e incluso algunos ni siquiera están inscritos en el registro único de víctimas.


Nuestra propuesta es promover mecanismos legales y jurídicos que amplíen el espectro de la Ley de Víctimas así como promover la implementación eficaz del Acuerdo de Paz, ya que es la principal garantía para el retorno de los colombianos en el exilio. Proponemos promover no solo políticas que garanticen el retorno seguro, sin discriminación, sin persecuciones, con pleno desarrollo personal, económico y social; adicionalmente debe realizarse también la creación de una curul de paz que represente a los colombianos en el exilio, esta sería la mejor forma de reparar a las víctimas que el conflicto colombiano ha desperdigado por el mundo.

Esto se puede lograr desde el compromiso sincero de la reconciliación y la voluntad inagotable de transformar la vida. Sin embargo, se requiere de un alto compromiso y la disponibilidad absoluta de voluntad política, desafíos enormes como para que una persona sola pueda resolverlos, razón por la cual quiero llegar al Congreso de la República y llevar a Gustavo Petro a la Presidencia, configurando una importante coalición que posibilite implementar las profundas transformaciones sociales que las mayorías excluidas y precarizadas reclaman,

Una de las razones por las cuales me enamoré de la Colombia Humana, ha sido mi compromiso ineludible por proteger a la hembra más grande que ha parido a la humanidad y no es otra que la Madre Tierra. Justamente me enamoré de Colombia Humana porque su bandera recoge aspectos centrales para la protección del agua, los bienes comunes y los ecosistemas.


Habiendo nacido en un lugar como La Guajira en donde se encuentra el Cerrejón que es la mina de carbón a cielo abierto más grande de las Américas y por consiguiente la más contaminante, he podido constatar de manera directa los efectos catastróficos que comportan para la gente y el territorio. Tras varias décadas en la región, el Cerrejón no nos ha traído ni progreso ni desarrollo, todo lo contrario: mi gente respira polvo de carbón, come polvo de carbón, bebe polvo de carbón; mi gente fue despojada de sus tierras y del agua.

Nunca me cansaré de repetir que los 5.000 niños y niñas Wayúu que dicen los medios y el gobierno que han fallecido en mi tierra, han muerto por física desnutrición. No, no me canso de gritar con profundo dolor que esos 5.000 niños y niñas, no murieron, fueron asesinados, fueron asesinados porque el agua que debía haberles calmado la sed, fue entregada a la industria del carbón para garantizar sus operaciones. 5.000 niños Wayúu asesinados en nombre del progreso y del desarrollo, 5.000 niños Wayúu asesinados por el neoliberalismo, 5.000 niños Wayuu, que para mi pueblo significan la pérdida de toda una generación.


¿Cómo no voy a ser una una convencida de la necesidad de cambiar los procesos de producción de la energía en el mundo?. No obstante, creo que la principal condición que demanda este cambio es el respeto por lo que disponen el Convenio 169 de la OIT, la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y la Declaración de las Naciones Unidas Sobre los Derechos de los Campesinos y de Otras Personas que Trabajan en Zonas Rurales, los dos primeros instrumentos en los cuales se aboga por el respeto al derecho fundamental al consentimiento previo, libre e informado sobre los pueblos que histórica y ancestralmente habitamos en estos territorios y el tercero que reconoce al campesinado como sujeto colectivo de derechos. Por aquí empieza la transición energética en procura de proteger a Wounmainkat, Nuestra Tierra, el planeta Tierra, el único que tenemos y por el cual desde la visión de nuestros ancestros debemos proteger.

Mi labor desde la Curul Internacional será permanente ante los organismos internacionales en la protección jurídica de estos derechos que deben ser el sustento de cualquier proceso de transición energética.


Además de legislar, una de las funciones del Congreso de la República tiene que ver con el control político y aquí compañero Gustavo Petro, próximo Presidente de la República, debe tener muy claro que contará con todo nuestro apoyo y concurso para materializar todas y cada una de las transformaciones que se requieren a fin de hacer de Colombia un mejor país, que podrá contar conmigo siempre en la perspectiva de gobernar en favor de las mayorías, sobre todo aquellas que han estado excluidas y marginadas, no obstante, como correlato de lo anterior, el hecho de hacer parte de esta gran coalición que lo llevará al primer cargo del país, no me impedirá, cuando las condiciones así lo demanden, plantear mis críticas y puntos de vista divergentes, y esto porque, a diferencia de otros partidos, estamos lejos de ser una secta que pivota alrededor de un liderazgo único e incuestionado, en ese sentido si algo debe caracterizar al Pacto Histórico es la permanente crítica y autocrítica, en la que se valoran y tienen en cuenta los consenso pero también hay lugar para los disensos.


Los desafíos que como Pacto Histórico tenemos son inmensos: promover en la política un verdadero giro copernicano que le arrebate definitivamente a la “mano invisible del mercado”, los derechos a la salud, a la educación, al ocio y a la recreación, a la vivienda… en fin que impida que la vida y los ecosistemas se sigan privatizando.


Me siento muy orgullosa de pertenecer y aportar a este Pacto Histórico. La historia del país está plagada de pactos y acuerdos realizados por las élites en el poder con el propósito de garantizar sus intereses y reversar derechos conquistados por las mayorías, pactos rubricados con el propósito de normalizar un status quo profundamente desigual e injusto, así es que, en buena hora, ha llegado este Pacto Histórico, situado en las antípodas de esos otros pactos, como quiera que ha sido construido por una pléyade diversa de personas, colectivos, movimientos, procesos sociales y políticos, que hastiados de las élites políticas y clanes familiares que usufructúan el poder político en su beneficio, buscan restituirle al quehacer político su sentido exacto, tal y como lo encarna uno de los mandatos zapatistas que señala que la política es el arte de “mandar obedeciendo” . Este Pacto Histórico ya está haciendo historia.




Barcelona, 7 de enero de 2022

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